Scaloni y el solitario Messi celebran el despertar de Julián Alvarez: “Voy de menos a más” | Mundial 2026 de Fútbol

13.07.2026 - Pazartesi 04:02

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Desde que Argentina ganó su primer Mundial, en 1978, no ha habido una selección que haya jugado más prórrogas en el torneo que ella. Y por mucho, además. Hasta en 13 ocasiones disputó el tiempo extra, cinco más que Inglaterra, su rival el miércoles en las semifinales. Es verdad que así perdió la final de 2014 contra Alemania, pero puede estar satisfecha con el saldo de 11 victorias.

La Albiceleste ha cogido carrerilla y ya acumula cuatro en las últimas seis eliminatorias desde Qatar, y todas con final feliz. La esquivó con Egipto, pero se vio abocado a ella contra Suiza después de una actuación tan agónica como las precedentes, aunque, a ojos de Lionel Scaloni, más preocupante por el bajón de juego. “Es evidente que tenemos que mejorar. Sufrimos, nos costó juntar pases y ganar duelos”, asumió el técnico, que reconoció también que la expulsión de VAR de Breel Embolo en el minuto 72 le “abrió una oportunidad” que hasta entonces no tenía.

Esta vez, al menos, encontró un aliado para el solitario Leo Messi: Julián Alvarez, que soltó el nudo con el 2-1 en el minuto 112. El hombre andaba mustio en Estados Unidos, un ejemplo de lo que Argentina había hallado en el Mundial de 2022 para escoltar a la estrella al título y lo que había perdido en esta edición. No era el único del equipo en números rojos, pero sí uno a los que más se le había echado en falta.

Él es el delantero preferente de Scaloni desde el salto de hace cuatro años en el Golfo Pérsico y, pese a su escaso impacto en el inicio de esta Copa del Mundo, el entrenador le ha dado pista cada vez que ha podido. Fue suplente en tres de los cuatro primeros encuentros porque llegó a la concentración con molestias físicas y sin jugar en el último mes y medio con el Atlético, pero, en cuanto lo ha visto rodado, ha entrado en el once. Esta fue su segunda titularidad seguida por delante de un Lautaro Martínez que se sabe por detrás en la pugna y que tampoco había sacado al equipo de pobre. En realidad, casi nadie lo había hecho al margen de Messi.

“Creo que voy de menos a más y espero que se dé mejor todavía. Como delantero quieres hacer goles, pero también toca correr y defender”, comentó Julián tras despachar a Suiza con un disparo muy suyo. En esta ocasión, no lanzó ningún mensaje al Atlético, como sí hizo después del segundo partido, cuando dijo que su deseo era marcharse. En el club, esas declaraciones causaron malestar porque el jugador se saltó el pacto de no hablar de su futuro contractual. En los últimos días, el presidente del Barcelona, Joan Laporta, había deslizado que el Atlético no lo quería vender, ya que no tenían un recambio para él. La posición en la entidad madrileña sigue siendo firme: no traspasar el delantero.

En el ambiente de la selección, suena fuera de lugar que los jugadores hablen de asuntos personales con sus equipos. Bajo el techo del Mundial, se impone el monotema argentino y ahí Scaloni insistió en su apuesta por Julián Alvarez, igual que había hecho Diego Pablo Simeone en el Atlético durante la pasada campaña.

El rojiblanco es uno de los innegociables de un núcleo duro del técnico cada vez más cerrado. Son tiempos de supervivencia en la Albiceleste y el seleccionador ha acortado significativamente el número de jugadores con los que se maneja. Apenas 16 se reparten los partidos con unos roles muy definidos. La alineación está casi cantada y los cambios se suceden como un calco de un encuentro a otro por más que el rendimiento general no despunte y se vea empujado a escapar de situaciones muy precarias. Nico Paz, Giuliano Simeone, Marcos Senesi, Exequiel Palacios, Valentín Barco, Giovani Lo Celso y Flaco López (este todavía salió ante Suiza a la desesperada para evitar los penaltis) continúan en lo más profundo del armario. “Si tienen que entrar, van a entrar. Pero no es que no juegan porque son jóvenes”, puntualizó este sábado Scaloni.

Su rostro y su discurso delataron preocupación en una noche que dejó a Suiza mirando al VAR por la expulsión de Embolo. Lejos del tornado de emoción al que se entregó encantando el seleccionador argentino tras remontar a Egipto en 15 minutos de frenopático, la nueva función le dejó mal cuerpo. También Messi mandó una alerta. “Para ser honesto, fue un partido difícil. Nos presionaron y no nos dieron ningún espacio. No pudimos jugar como queríamos. Después de marcar, nos replegamos un poco y defendimos más profundo de lo necesario. También tuvimos problemas para salir desde atrás y terminamos recurriendo a balones largos”, diseccionó la estrella.

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