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China y Corea del Norte han necesitado 12 años para poner en servicio un puente cuya construcción terminó en 2014. Su apertura se había frustrado por las obras pendientes en la orilla norcoreana y el posterior cierre de fronteras durante la pandemia, pero el acercamiento entre ambos aliados, en particular desde 2025, ha dado un nuevo impulso al proyecto. Pekín y Pyongyang han inaugurado finalmente este jueves el paso sobre el río Yalu que conecta la ciudad china de Dandong (provincia de Liaoning, en el noreste del país) con la norcoreana Sinuiju (provincia de Pyongan del Norte, en el noroeste).
La inauguración tiene también un trasfondo estratégico. Pekín busca recuperar su influencia sobre Pyongyang ante el creciente peso de Moscú en las relaciones exteriores del régimen norcoreano. La invasión rusa de Ucrania ha dado al líder norcoreano, Kim Jong-un, nuevas cartas de negociación: el suministro de armas y el envío de tropas a Rusia le permiten obtener apoyo económico y militar. También amplían su margen de maniobra frente a China, su principal sostén económico y su tradicional valedor político.
Este jueves, camiones adornados con las banderas de los dos países —y, en el caso norcoreano, también con flores— han comenzado a circular en ambas direcciones del Nuevo Puente del Río Yalu, una estructura de tres kilómetros y cuatro carriles, según informa la agencia estatal de noticias china Xinhua. Los medios oficiales norcoreanos aún no se han hecho eco del asunto.

El primer ministro chino, Li Qiang, ha presentado el proyecto como un “nuevo hito que simboliza la amistad tradicional” entre los dos vecinos. En un discurso grabado, ha destacado la “nueva etapa” de las relaciones bilaterales y ha abogado por mejorar los trámites aduaneros y aprovechar el potencial de cooperación fronteriza. Su homólogo norcoreano, Pak Thae-song, también ha intervenido por vídeo, según los medios chinos. Sin embargo, ninguno de ellos ha recogido sus palabras.
La ceremonia pone fin a una larga espera. La construcción del puente comenzó en 2010 y terminó en 2014, cuando se aplazó indefinidamente la apertura por la falta de carreteras de acceso e instalaciones aduaneras en la parte norcoreana. El retraso se prolongó en plena tensión por el programa nuclear norcoreano, agravada tras el ensayo que realizó Pyongyang en 2017 y al que Pekín respondió respaldando el endurecimiento de las sanciones en el Consejo de Seguridad de la ONU. Después, llegó el cerrojazo de fronteras por la crisis sanitaria de la covid-19. Actualmente, la reapertura de Corea del Norte es limitada y selectiva: ha recuperado conexiones con Rusia y China, pero solo expide visados turísticos para nacionales del país euroasiático.
La nueva conexión está financiada por Pekín y está llamada a convertirse en la principal ruta comercial por carretera entre ambas naciones. Hasta ahora, la mayor parte de las mercancías cruzaban a través de esas mismas ciudades, pero unos diez kilómetros río arriba, por el Puente de la Amistad, abierto en 1943 y equipado con una vía ferroviaria y una carretera de un solo carril.
La inauguración llega en medio de una intensificación de los contactos entre Pekín y Pyongyang. En marzo, se reanudaron los trenes de pasajeros entre ambas capitales y Air China recuperó sus vuelos directos, suspendidos durante seis años. En junio, el presidente del gigante asiático, Xi Jinping, realizó su primera visita de Estado a Corea del Norte en siete años, que incluyó una reunión con Kim. Entonces, acordaron abrir un “nuevo capítulo” en la relación bilateral, que volvieron a reivindicar un mes después, con motivo del 65º aniversario de su Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua, y se comprometieron a traducir sus acuerdos políticos en resultados concretos de cooperación.
Corea del Norte es el único país con el que China tiene un tratado de defensa mutua, firmado en 1961, bajo el liderazgo del fundador de la República Popular, Mao Zedong. China, por su parte, es el principal socio comercial norcoreano, con quien comparte una frontera de más de 1.400 kilómetros, y un sostén esencial para su economía, sometida a sanciones internacionales por sus programas nuclear y de misiles. Los intercambios bilaterales alcanzaron los 2.730 millones de dólares (2.440 millones de euros) en 2025, un 25% más que el año anterior y cerca de los 2.790 millones de dólares prepandemia, según datos aduaneros chinos. No obstante, algunos expertos apuntan que el aumento del comercio será gradual, ya que las sanciones siguen limitándolo y Pyongyang recela de una entrada masiva de productos chinos que amplíe la influencia de Pekín sobre su mercado.
En todo caso, el acercamiento avanza en paralelo al refuerzo de los vínculos norcoreanos con Moscú, que también se han intensificado recientemente mediante nuevas infraestructuras. Corea del Norte y Rusia inauguraron el mes pasado su primer puente por carretera, que busca, en teoría, fomentar los intercambios comerciales y turísticos. No obstante, Truth Hounds, una organización ucrania que estuvo analizando las obras mediante imágenes satelitales, advierte de que puede facilitar el traslado de armamento, tecnología y personal militar mediante un corredor más difícil de vigilar por satélite que el ferrocarril.
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