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Valderrama redobla su defensa: ‘greenes’ duros y rápidos, y ‘rough’ mas alto | Deportes



Cuando Talor Gooch embocó el año pasado el último birdie en el hoyo 18, que le dio el triunfo sobre su compatriota y actual ganador del US Open, Bryson DeChambeau, el Real Club Valderrama estalló en vítores, emocionados los aficionados por haber visto un torneo con la alcurnia del golf, felices los exigentes y mecenas saudíes por la magnética organización del nuevo torneo en el circuito LIV, y conformes los jugadores porque el campo mantuvo la salud durante las tres jornadas de la competición. La junta del torneo, aunque también de lo más satisfecha, entendió que había que enfatizar un poco la defensa de Valderrama, pues el -12 del campeón no acababa de transmitir la complejidad del recorrido. Una pega que entienden como lógica, por más que intentarán maquillarla en esta edición, conscientes de que sin viento ni humedad seguirán haciendo muy pocas. “Son los mejores golfistas del mundo y este campo no es muy largo, por lo que por mucho que podamos ponerlo un pelín más duro, siempre pueden hacer siempre un gran resultado”, conviene Javier Reviriego, director general del club, feliz por celebrar del 12 al 14 de julio un nuevo certamen.

La defensa de Valderrama siempre ha sido su arboleda, lo que le hace ser un recorrido técnico, además de los greens rápidos y duros. “Estamos preparados para que sean rápidos y no se estresen porque la hierba tiene la raíz sana y profunda, por lo que podremos darle un poco de caña”, se enorgullece Reviriego. Aunque no ha sido sencillo porque la fecha es más tardía que en el curso anterior y las temperaturas son más altas. “El hándicap es el clima”, concede Alfonso Ramos, greenkeeper de Valderrama, ingeniero agrónomo licenciado en Golf Tour Grass Managment por la Universidad de Michigan, que hizo una beca en campos de Estados Unidos y luego en Wentworth (Inglaterra) para recalar en Andalucía; “porque en octubre puedes cortar el agua y no regar, y no pasa nada, pero en julio no te puedes despreocupar. Si lo quieres tener duro y rápido, hay que cortar el agua, dar más pases de rulo y conseguir que no sufra la planta. Hay que encontrar un equilibrio”. Para eso, se mide la humedad y la dureza cada día con sensores (utilizan los dBR), todo muy científico, y se riega a mano controlando proporcionar el agua donde necesita este césped de la variedad Agrostis Estolonífera T1 o L-93. “Pero en Valderrama algo que nos caracteriza es la variedad de césped, ya que tenemos Bermuda Tifway 419 en la calle y Festuca en el rough”, señala Ramos.

Precisamente, con el rough también se tratará de elevar la dificultad del campo. “Lo vamos a poner un poquito más alto que el año pasado porque quizá el campo estaba más fácil de lo planeado”, acepta Reviriego. “Así se castiga un poco la bola que no coge calle”, agrega Ramos; “pero se notará más alrededor del green, donde todavía será un poco más alto el rough”. Son detalles que tratarán de poner duro a Valderrama, como el green del hoyo 1, totalmente reformado y único cambio del campo con respecto a la edición pasada. “La parte frontal tenía una pendiente elevada de unos 7 centímetros, lo que impedía poner la bandera ahí porque era imposible parar la bola. Así que se habló con Kyle Phillips, el arquitecto del campo, y se han ajustado las pendientes para también poder situarla ahí algún día”, desvela Reviriego.

No faltará nadie del circuito, con DeChambeau y Rahm a la cabeza –”estos dos han disparado las ventas y mejoraremos los 38.000 que vinieron el año pasado”, desliza Reviriego-, también con Koepka (ganador de cinco majors y tres segundos puestos), además de otros genios de los palos como Dustin Johnson, Phil Mickelson, Cam Smith, Tyrrell Hatton, Sergio García… Son los ases del LIV, agitador de un deporte hasta ahora clásico y rígido bajo el paraguas de los petrodólares de Arabia Saudí, el todavía enemigo del PGA Tour -el circuito americano y también mundial- a falta de una unificación tan cacareada como postergada sine die. A la espera del tratado de paz, sin embargo, sigue la fiesta del LIV y ahora se celebra en Valderrama, que también cambiará para la edición aspectos de la logística, como mejorar la experiencia del hoyo 17 para el aficionado con una grada detrás del green, o una nueva empresa de catering para los food trucks. Porque el LIV es espectáculo -los tres días se pueden ver desde 99 a 2.190 euros, según la zona que quieras-, con Dj, carpas, zonas para los aficionados y hasta las cuerdas más cerca de los golfistas para vivirlo de cerca. Algunos, sin embargo, no solo mirarán los swings de los golfistaS sino que prestarán atención al tapete, ese que desde hace ocho semanas la plantilla del club [greenkeeper, mecánicos, fontaneros y hasta 24 jardineros] ha cuidado con el mayor de los esmeros, con tratamientos científicos y mano de ingeniero agrónomo.

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